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Hace años que se conoce en la industria de las TIC el concepto de SaaS: Software as a Service. ¿Qué impide que adaptemos este concepto a la gestión de la innovación? ¿Será posible hacer un "plug-in" a un conjunto de productos y servicios para "subirse" a un proceso de gestión de la innovación empresarial que sea estandarizado, confgurable, medible, replicable, en el que se pague en modalidad "pay-per-use" y se defina un acuerdo de nivel de servicios que mida los resultados del servicio? ¿Cuán replicable es un modelo de gestión de la innovación? ¿Cuáles son los recursos tecnológicos (plataformas de IMS: Innovation Management Systems y otras) que debería incorporar un servicio así a su propuesta de valor?

Nuestra experiencia en este tema ha sido muy fructífera, Cada vez más, las empresas están dispuestas a externalizar la gestión de la innovación en empresas capaces de ofrecer un "paquete" tecnologico y de servicios asociados, que actúan "movilizando" a la organización en torno a un modelo de trabajo colaborativo. Plataformas tecnológicas de tipo IMS hay muchas, con distintos "sabores" y funcionalidades, y por lo mismo, muchas veces es necesario adaptarlas o usar un "mix", complementado con servicios y consultoría estratégica y de ejecución, para lograr el cambio cultural deseado y un portafolio de innovaciones de alto valor para la empresa, en plazos razonables.

Por otra parte, la existencia de plataformas de gestión de la innovación en modalidad "on-demand", que en realidad son servicios web en modalidad SaaS, facilita las cosas. TRANSFORME Consultores utiliza la plataforma BRIGHTIDEA como fundamento de nuestros programas de gestión de la innovación, lo cual asegura que nuestros clientes tengan acceso a funcionalidades de clase mundial y "mejores prácticas" de implementación. Sobre ello, agregamos servicios locales en varias "capas" que van agregando valor al modelo:

  1. Servicios de Implementación, configuración, operaciones y soporte de la plataforma tecnológica, para permitir su uso por todos los participantes en el proceso
  2. Servicios de "Animación" del proceso innovador, desarrollando actividades virtuales (sobre las plataformas) y presenciales de un Programa de Gestión de la Innovación, para "dar vida" al mismo y asegurar la mayor participación posible
  3. Servicios de vigilancia del entorno y gestión del conocimiento, orientados a "alimentar" a los innovadores con información del entorno de negocios difundida a través de las plataformas tecnológicas, enriqueciendo así el proceso innovador y evitando re-inventar la rueda
  4. Servicios de formación y capacitación, entregando destrezas y técnicas para innovar a todos los participantes, usando un "mix" de plataformas tecnológicas y actividades presenciales
  5. Servicios de marketing y comunicaciones, orientados a aumentar la participación en el proceso a través de actividades comunicacionales digitales y presenciales


¿Es posible "empaquetar" todos estos servicios en una modalidad IaaS? Estamos convencidos que sí, y ese justamente es el modelo de negocios de TRANSFORME Consultores para implantar una cultura de Innovación con Resultados" en nuestros clientes. Bienvenido IaaS!

 
 
La famosa frase de Bernard Baruch encierra una verdad muy contundente: si no ampliamos nuestra capacidad para pensar en forma creativa, nunca podremos innovar realmente. Si no aprendemos técnicas para aumentar el “pensamiento lateral”,  metodologías de análisis de problemas, técnicas para cuestionar modelos de negocios, o técnicas para analizar y cuestionar supuestos y premisas implícitas, entonces nuestra búsqueda de innovaciones estará limitada fuertemente a lo que es el “prisma” con que vemos el negocio siempre. 

Los ejecutivos y consultores relacionados con el mundo de la innovación suelen focalizar sus aportes en dos grandes ámbitos: la estrategia de innovación en el negocio, y el proceso de gestión de ideas y proyectos innovadores. Pero olvidan una tercera dimensión que es vital para que los procesos de innovación funcionen realmente: la ampliación de la capacidad técnica y destrezas de los participantes para generar ideas nuevas. Este ámbito tiene que ver con capacitación, pero no de la que tradicionalmente se ha realizado (focalizada en conceptos y procesos), sino en la generación y práctica de destrezas personales: herramientas para pensar. 

Existen algunas experiencias que han sido implementadas en Chile durante el desarrollo de Programas de Gestión de la Innovación. En una empresa eléctrica, por ejemplo, el foco de un desafío de innovación era mejorar significativamente la productividad y eficiencia en los procesos internos. Por lo tanto, mientras duró el desafío, se planificaron y desarrollaron capacitaciones presenciales para los grupos participantes, entregándoles herramientas tales como “Análisis Base Cero” y  “Análisis de Punto de Contacto con Clientes”, ambas metodologías destinadas a analizar y cuestionar la “forma de hacer” en procesos estratégicos. Resultado: en cada una de esas capacitaciones, los participantes generaban en misma sola sesión de medio día, varias decenas de excelentes ideas para aportarlas al desafío innovador que estaba en desarrollo en ese momento.

Otro caso interesante es el de una empresa multinacional de certificación y control de calidad. El desafío era generar nuevas ideas de negocios en todas las Divisiones. Por lo tanto, las capacitaciones, boletines técnicos de apoyo y demás actividades complementarias al desafío entrenaron a los participantes en temas tales como “Innovación en Modelos de Negocio”, “Marketing de las Innovaciones” y “Transformando Conflictos en Innovaciones”. Nuevamente, los ejercicios y aplicaciones en los cursos estuvieron orientados a generar ideas de nuevos negocios directamente en el desarrollo de la actividad, con los mismos resultados: una fuerte ampliación de la “capacidad de pensar” de todos y en el numero de ideas generadas.

La conclusión es clarísima, especialmente si se implementan procesos participativos de tipo “open sourcing” en los cuales se hace participar a grupos de personas de muchas áreas de la empresa. Debemos complementar los desafíos de innovación entregando simultáneamente herramientas estructuradas y metodologías formales de pensamiento crítico y creativo, para que las personas aporten ideas realmente nuevas. De lo contrario, caemos en los mismos “lugares comunes” y vemos lo que queremos ver en la realidad de la empresa.