A través de los años hemos visto muchas veces el clásico "buzón de sugerencias", una caja colocada estratégicamente en distintos lugares de la empresa, en el cual supuestamente el personal puede depositar ideas para mejorar la empresa, los procesos, el tema de recursos humanos, y una variedad de temas. El problema, claro, es que nunca nadie deposita una idea en el buzón. Por lo menos no después de una o dos semanas de su colocación, realizada como parte de un programa de mejoramiento, con eventos presenciales y discursos.... Los problemas de este enfoque clásico del "buzón de sugerencias" son varios: - nadie sabe donde está el formulario... - no está claro qué tipo de ideas se piden - no queda claro cuál es el nivel de desarrollo que deben tener - no se comunica adecuadamente quién y cuando se recogen ideas - no hay plazos ni metas asociadas - no hay incentivos claros para el personal Nuestra experiencia nos ha indicado que es mucho mejor ir llenando el "embudo" de ideas en sucesivas "campañas" o desafíos, cada uno sobre temas bien acotados y específicos, con duración limitada, y un proceso claro de evaluación y filtro de las ideas recibidas, junto con un sistema de incentivos apropiado, dirigido solamente al grupo participante (que no tiene porqué ser toda la empresa siempre). Mucho mejor si el formulario y la gestión del proceso se hace en una plataforma automatizada de gestión de desafíos, como BrightIdea. Una vez definida la estrategia de innovación de la empresa, ésta se concreta mediante el desarrollo de múltiples desafíos o campañas sucesivas, que van "llenando" el pipeline de ideas, aumentando al mismo tiempo la sensibilidad y predisposición positiva hacia el tema de innovación. En efecto, este proceso de aprendizaje organizacional en "pequeñas dosis" es lo que finalmente logrará instalar la cultura de la innovación en la empresa Add Comment La clásica discusión de si una idea es innovación o mejoramiento continuo ha vuelto a reincidir en el desarrollo de Programas de Gestión de la Innovación en algunos de nuestros clientes. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? Tiene sentido implementar un programa de gestión de la innovación en una empresa que ya tiene una "cultura" de mejoramiento continuo? ¿O se trata simplemente de una "extensión" del proceso de mejora continua, pero orientada a generar ideas de mejora más "radicales", o "innovaciones"? ¿Es diferente la metodología y el proceso de gestión en uno y otro caso? ¿Tiene importancia hacer la distinción? Nuestra experiencia al respecto, en empresas de todo tipo, ya sea de productos o servicios, es que la única diferencia está en la "radicalidad" de las ideas. Hacer mejoramiento continuo es hacer más de lo mismo, pero cada vez mejor. En este caso aspiramos a mejoras incrementales o marginales (por ejemplo de 2, 4 ó 5%) en los procesos, en los ingresos, en la rentabilidad. Nos mantenemos en la misma "curva" o forma de hacer el negocio, y lo vamos haciendo cada vez mejor a medida que pasa el tiempo, gracias a la implementación de mejoras. En nuestra opinión, hacer mejoramiento continuo en los procesos y en el negocio en general es el "piso" o el mínimo esfuerzo que hay que hacer para no desaparecer simplemente del negocio. Innovar, en cambio, es "cambiarse de curva", y continuar en esa nueva posición,con el proceso de mejora continua. No se trata de hacer más de lo mismo cada vez mejor, sino hacer algo diferente, buscando mejoras o innovaciones con resultados de "doble dígito": aspirar a un 30% o un 50% de reducción de costo, una mejora o cambio radical que no es simplemente incremental. El ejemplo del city-car NANO, fabricado por TATA Motors en la India, es muy bueno para explicar el concepto: el desafío planteado a los ingenieros de TATA fue clarísimo: debían fabricar un auto de 1 "lakh" de rupias indias, es decir, unos 1.500 euros. Los otros fabricantes de autos a nivel mundial estaban convencidos de que un auto confiable no se podía fabricar a tan bajo costo, así que se generó mucha especulación de si el resultado sería realmente un automóvil o un simplemente un "rickshaw" con cuatro ruedas. Durante el desarrollo, la compañía reinventó y minimizó el proceso de manufactura, se hizo un diseño innovador, y se pidió a los fabricantes de componentes que buscaran modelos ya hechos para producir soluciones sencillas y lógicas de bajo costo. El automóvil fue diseñado en Italia por IDEA Institute, con Ratan Tata (presidente de TATA Motors) dirigiendo y ordenando cambios en el proceso, tales como reducir el número de limpiaparabrisas de dos a uno: simple pero efectiva forma de reducir el costo de esa funcionalidad en 50%. La pregunta clave entonces, desde el punto de vista de la "instalación" exitosa de ambos procesos en una empresa, es si son comparables o similares en cuanto al modelo de gestión, workflow de captura y evaluación de ideas, seguimiento de la implementación, estrategias de participación del personal o de entes externos, y muchos otros factores. Nuestra conclusión es clara: ambos procesos son muy similares; se pueden implementar ambos en una plataforma de software como Brightdea; y las formas y procedimientos de gestión son muy parecidos. Por lo tanto, hacer la distinción entre mejoramiento continuo e innovación sólo tendría sentido desde el punto de vista de los desafíos y objetivos a plantear, del tipo de ideas que se puede obtener, y de las estrategias de participación y "animación", pero no tendría mucho sentido desde el punto de vista de la gestión del proceso mismo (indicadores de gestión, mecanismos de evaluación de ideas). Actualmente, TRANSFORME Consultores está desarrollando distintos programas de apoyo a clientes, tanto de Innovación como de Mejoramiento Continuo, usando la misma metodología de gestión para el proceso (Innovación con Resultados) y la misma plataforma tecnológica de apoyo, con excelentes resultados. IaaS: Innovation as a Service 20/03/2011
Hace años que se conoce en la industria de las TIC el concepto de SaaS: Software as a Service. ¿Qué impide que adaptemos este concepto a la gestión de la innovación? ¿Será posible hacer un "plug-in" a un conjunto de productos y servicios para "subirse" a un proceso de gestión de la innovación empresarial que sea estandarizado, confgurable, medible, replicable, en el que se pague en modalidad "pay-per-use" y se defina un acuerdo de nivel de servicios que mida los resultados del servicio? ¿Cuán replicable es un modelo de gestión de la innovación? ¿Cuáles son los recursos tecnológicos (plataformas de IMS: Innovation Management Systems y otras) que debería incorporar un servicio así a su propuesta de valor? Nuestra experiencia en este tema ha sido muy fructífera, Cada vez más, las empresas están dispuestas a externalizar la gestión de la innovación en empresas capaces de ofrecer un "paquete" tecnologico y de servicios asociados, que actúan "movilizando" a la organización en torno a un modelo de trabajo colaborativo. Plataformas tecnológicas de tipo IMS hay muchas, con distintos "sabores" y funcionalidades, y por lo mismo, muchas veces es necesario adaptarlas o usar un "mix", complementado con servicios y consultoría estratégica y de ejecución, para lograr el cambio cultural deseado y un portafolio de innovaciones de alto valor para la empresa, en plazos razonables. Por otra parte, la existencia de plataformas de gestión de la innovación en modalidad "on-demand", que en realidad son servicios web en modalidad SaaS, facilita las cosas. TRANSFORME Consultores utiliza la plataforma BRIGHTIDEA como fundamento de nuestros programas de gestión de la innovación, lo cual asegura que nuestros clientes tengan acceso a funcionalidades de clase mundial y "mejores prácticas" de implementación. Sobre ello, agregamos servicios locales en varias "capas" que van agregando valor al modelo:
¿Es posible "empaquetar" todos estos servicios en una modalidad IaaS? Estamos convencidos que sí, y ese justamente es el modelo de negocios de TRANSFORME Consultores para implantar una cultura de Innovación con Resultados" en nuestros clientes. Bienvenido IaaS! ![]() La idea es simple, pero la implementación puede ser muy compleja. El concepto fue desarrollado por primera vez por Henry Chesbrough el año 2006, cuando IBM estaba desarrollando su primer "Innovation Jam". Tres días de "webstorming", con más de 160.000 personas participando en todo el mundo, entre funcionarios de IBM y sus familias. Objetivo: proponer, discutir y priorizar ideas para el desarrollo de nuevos negocios (productos y servicios), en varias categorías. Resultado: más de 50.000 ideas, que después de semanas de trabajo de un equipo profesional, se transformaron en 21 proyectos concretos, pero de alto impacto en la facturación de la compañía. Otro ejemplo más reciente es el de GE: la multinacional acaba de cerrar su programa llamado "ECO Imagination Challenge". Durante varias semanas, miles de participantes de todo el mundo se "reunieron" en forma virtual para aportar ideas sobre nuevas formas de energía, nuevas tecnologías de transmisión y distribución, y soluciones de eficiencia energética. El impacto fue impresionante: los aportes se cerraron el 30 de septiembre pasado, con más de 74.000 participantes a nivel mundial que entregaron sobre 3.500 ideas a GE. La idea "más votada" por los propios participantes recibirá un premio de US$50.000 y la oportunidad de desarrollar el proyecto en conjunto con GE. Solar Roadways, la idea ganadora, consiste en construir carreteras con paneles solares estructurales sobre los cuales se puede conducir (ver el video en Youtube, http://tinyurl.com/33rqt6c). El problema viene ahora, y es de gestión: ¿cómo se hace para administrar ese proceso, recoger todas esas ideas y comentarios en pocos días o semanas, revisar, evaluar y sacar algo útil de semejante volumen de información? Se trata de una tarea titánica, compleja, que sólo puede resolverse en forma práctica usando aplicaciones colaborativas basadas en tecnologías Web 2.0. Existen hoy día varias soluciones tecnológicas de primer nivel para ello. Un ejemplo es WebStorm, desarrollada por BrightIdea, Inc, líder mundial en el tema y creador de la categoría hace varios años, sobre la cual se implementó el GE Eco Challenge. Las aplicaciones de una campaña tipo "webstorm" son múltiples en todas las áreas de la empresa. Obtener feedback de clientes internos y externos: calidad de servicio, procesos, clima organizacional, ideas de mejora del producto o servicio, responsabilidad social. Capturar ideas innovadoras de todo el personal: nuevos productos o servicios, eficiencia operacional, control de riesgos, reducción de costos, desarrollar "eventos virtuales" paralelos y complementarios a conferencias o reuniones "en vivo", entre otros. La famosa frase de Bernard Baruch encierra una verdad muy contundente: si no ampliamos nuestra capacidad para pensar en forma creativa, nunca podremos innovar realmente. Si no aprendemos técnicas para aumentar el “pensamiento lateral”, metodologías de análisis de problemas, técnicas para cuestionar modelos de negocios, o técnicas para analizar y cuestionar supuestos y premisas implícitas, entonces nuestra búsqueda de innovaciones estará limitada fuertemente a lo que es el “prisma” con que vemos el negocio siempre. Los ejecutivos y consultores relacionados con el mundo de la innovación suelen focalizar sus aportes en dos grandes ámbitos: la estrategia de innovación en el negocio, y el proceso de gestión de ideas y proyectos innovadores. Pero olvidan una tercera dimensión que es vital para que los procesos de innovación funcionen realmente: la ampliación de la capacidad técnica y destrezas de los participantes para generar ideas nuevas. Este ámbito tiene que ver con capacitación, pero no de la que tradicionalmente se ha realizado (focalizada en conceptos y procesos), sino en la generación y práctica de destrezas personales: herramientas para pensar. Existen algunas experiencias que han sido implementadas en Chile durante el desarrollo de Programas de Gestión de la Innovación. En una empresa eléctrica, por ejemplo, el foco de un desafío de innovación era mejorar significativamente la productividad y eficiencia en los procesos internos. Por lo tanto, mientras duró el desafío, se planificaron y desarrollaron capacitaciones presenciales para los grupos participantes, entregándoles herramientas tales como “Análisis Base Cero” y “Análisis de Punto de Contacto con Clientes”, ambas metodologías destinadas a analizar y cuestionar la “forma de hacer” en procesos estratégicos. Resultado: en cada una de esas capacitaciones, los participantes generaban en misma sola sesión de medio día, varias decenas de excelentes ideas para aportarlas al desafío innovador que estaba en desarrollo en ese momento. Otro caso interesante es el de una empresa multinacional de certificación y control de calidad. El desafío era generar nuevas ideas de negocios en todas las Divisiones. Por lo tanto, las capacitaciones, boletines técnicos de apoyo y demás actividades complementarias al desafío entrenaron a los participantes en temas tales como “Innovación en Modelos de Negocio”, “Marketing de las Innovaciones” y “Transformando Conflictos en Innovaciones”. Nuevamente, los ejercicios y aplicaciones en los cursos estuvieron orientados a generar ideas de nuevos negocios directamente en el desarrollo de la actividad, con los mismos resultados: una fuerte ampliación de la “capacidad de pensar” de todos y en el numero de ideas generadas. La conclusión es clarísima, especialmente si se implementan procesos participativos de tipo “open sourcing” en los cuales se hace participar a grupos de personas de muchas áreas de la empresa. Debemos complementar los desafíos de innovación entregando simultáneamente herramientas estructuradas y metodologías formales de pensamiento crítico y creativo, para que las personas aporten ideas realmente nuevas. De lo contrario, caemos en los mismos “lugares comunes” y vemos lo que queremos ver en la realidad de la empresa. Innovación abierta: ¿Mito o Realidad? 29/07/2010
![]() El tema de la innovación abierta no es nuevo. Sólo han cambiado los mecanismos y las tecnologías para capturar ideas. Desde que se hizo el primer “Innovation Jam” en IBM el año 2006, en el cual participaron más de 150.000 personas durante dos períodos de 3 días cada uno, el tema ha ido tomando forma y transformándose en una opción valida para generar ideas. En esa ocasión, empleados, familiares, clientes y amigos de IBM demás de 60 empresas en 104 países de todo el mundo se “juntaron” en una plataforma virtual para aportar, compartir, comentar y priorizar más de 46.000 ideas para acelerar el desarrollo de productos de IBM. Los resultados fueron realmente increíbles. De hecho, la gran cantidad de ideas y discusiones que se generó obligó a IBM a implementar una estructura dedicada a procesar y revisar los resultados. Desde ese momento, se han desarrollado muchos de estos “webstorms”, usando diversas plataformas tecnológicas y estructuras organizacionales. Algunos han servido para capturar feedback e ideas de los clientes, otros para implementar concursos de ideas con el personal de una misma empresa, e incluso los gobiernos (en estos últimos días lo hizo el de Irlanda, www.yourcountryyourcall.com, que recibió más de 8.900 ideas) para “escuchar” ideas y aportes de los ciudadanos. ¿Qué significa innovación “abierta”? El concepto es muy sencillo: “abrirse” a escuchar ideas de un mayor número de personas, generalmente fuera de la propia empresa u organización, en lugar de suponer que el “comité creativo” tradicional, integrado por pocas personas de alto perfil, es la única fuente de ideas viable. El supuesto es que todos nuestros clientes, consumidores o ciudadanos tienen muchas ideas que nos permitirían desarrollar o mejorar nuestros productos y servicios, pero no las aportan porque no existen los “canales” adecuados para ello. Allí es donde las tecnologías web 2.0 juegan un rol fundamental: sin ellas, simplemente no sería factible recoger y procesar la enorme cantidad de ideas que se puede capturar en un “webstorm”. Para muchos, esta nueva modalidad para llenar el “pipeline” de ideas es estratégica, pues además cumple con el rol de “escuchar al cliente”, tan necesario y tan mal implementado en muchas empresas hoy día. Además, este mecanismo se ha transformado en el “laboratorio de investigación” de muchas empresas medianas y pequeñas, que con costos bajísimos logran generar innovaciones que de otro modo habría tenido que obtener o adquirir de empresas o laboratorios especializados. De hecho, hay quienes sostienen que el modelo de negocios de “incubadoras” de ideas como IDEO está siendo amenazado por esta nueva modalidad de generación de ideas. Casos hay muchos en el mundo: DELL tiene su sitio www.ideastorm.com, que ya registra un total de casi 14.000 ideas recogidas desde 2007, habiendo implementado ya más de 400 de ellas. Starbucks es otro caso interesante: su portal www.mystarbucksidea.com, ha recibido tambipen varias decenas de miles de ideas, con una comunidad entusiasta de más de 20.000 usuarios a nivel mundial que aportan diariamente sus ideas, comentan las de otros miembros, y hacen comentarios y aportes a ideas de otros, en categorías tales como “ideas de producto”, “ideas de experiencia”, “ideas de comprimiso social”. En Chile, hasta el momento hay pocas experiencias, como las desarrolladas por Movistar Innova para capturar planes de negociohttp://sitios.movistar.cl/movistar_innova/index.asp, o el sitio de CONACE para capturar ideas de jóvenes diseñadores www.ideasjovenes.cl. También hay empresas como CONAFE y Grupo EMIN que están desarrollando concursos de ideas internos (sólo con su personal), implementados en la plataforma WebStorm de Bright Idea, una de las empresas lideres en plataformas de software para innovación abierta. No todo es perfecto, sin embargo. Hay problemas como por ejemplo la cantidad de “basura” que entra en el proceso, ideas y comentarios sin valor que más bien son “descargas” de clientes o personal molesto; el proceso de “consolidación” de ideas implica que hay muchas que se van descartando en el camino, combinando con otras, o bien son variaciones del mismo tema; la priorización “abierta” en que los miembros de la comunidad dan “votos” de apoyo a las ideas puede colocar en el primer lugar del ranking a ideas que a juicio de los participantes deberían implementarse sí o sí, pero que podrían llevar a la empresa a la quiebra si así se hiciera, por temas estratégicos u operacioanales que los participantes desconocen. En fin, el modelo de “innovación abierta” también tiene sus peros, y debe implementarse cuidadosamente para no sufrir las consecuencias. Desde hace años está de moda el concepto de “mejores prácticas”. Hay que aplicar las “mejores prácticas” de la industria en nuestro negocio, dicen muchos gurúes y académicos. Hagamos “benchmarking” para medir y conocer las mejores prácticas de la industria, comparando nuestros productos, servicios y procesos con las empresas líderes. ¿Somos realmente innovadores con ese enfoque? El problema es que si lo que hacen las empresas es aplicar las “mejores prácticas”, es decir, imitar lo que hacen los mejores de la industria, sólo estamos aspirando a alcanzarlos a ellos, y eso NO es innovar. El destacado profesor de la Universidad de Michigan, C.K. Prahalad, sostiene que si todas las empresas se dedican a imitar al mejor de la industria, inevitablemente la industria entera sería arrastrada hacia un ámbito de mediocridad. Por ello, se ha desarrollado últimamente un concepto mejor: si quiere innovar, focalícese en las “siguientes prácticas”, no en las “mejores practicas”. Innovar es crear las siguientes “formas de hacer” el negocio. No se trata simplemente de hacer cada vez mejor o más eficientemente lo mismo de siempre. Hay que hacer y desarrollar cosas nuevas. El mejoramiento continuo clásico, una teoría desarrollada por los japoneses que la bautizaron como “kaizen”, decía que cada día hay que mejorar el desempeño de lo que hacemos, en pequeños incrementos, en todos los ámbitos del negocio. Otra metodología similar muy usada en occidente, llamada Six Sigma, también propone algo similar para la manufactura y los procesos industriales. Cierto, todo esto hay que hacerlo. La experiencia de muchas empresas en ello ha sido exitosa y se han logrado importantes avances en eficiencia y productividad. Pero implementar metodologías de mejoramiento continuo y benchmarking para tratar de alcanzar la excelencia operacional es el “piso”, no el “techo”, de nuestro quehacer en las empresas. En un mercado o industria en continuo crecimiento e innovación, NO aplicar técnicas de mejoramiento continuo es ir para atrás, porque siempre habrá otras empresas haciéndolo y el “piso” se está moviendo permanentemente hacia niveles de mayor eficiencia y productividad. Innovar es otra cosa: además de hacerlo cada vez mejor, debemos buscar y hacer algo diferente en nuestro negocio. Basta un ejemplo sencillo para ilustrar esto: si en nuestra industria el mejor desempeño para el proceso de cobranza es lo que tiene el competidor "A", que sólo tiene una morosidad del 3%, y nuestra empresa tiene una morosidad de 5%, entonces implementar las mejores prácticas de la industria sería aspirar a alcanzar el mismo 3% a través del mejoramiento continuo, buscando imitar o mejorar levemente los procesos del líder. Pero aspirar a lograr sólo el 1% de morosidad y superar en tres veces el índice del líder, eso es focalizarse en las “siguientes prácticas”: innovar. Es decir, inventar aquellas prácticas de negocio que los demás querrán imitar, transformpándose en el nuevo referente de la industria. Obviamente, inventar las “siguientes prácticas” no es un tema fácil. Nadie las ha probado antes, no hay antecedentes ni experiencia previa. Ese es el desafío del innovador: no aspiremos a igualar a los mejores en todo lo que hacemos, sino a superarlos. Busquemos las “siguientes prácticas” de la industria, las que nos harán líderes a nosotros. | Guillermo BeuchatEstratega e innovador. Socio fundador de TRANSFORME. Experto en estrategias y procesos de innovación y uso estratégico de las tecnologías de la información. Si quiere hacer la diferencia en una reunión de ejecutivos, con clientes y socios de negocio, o con el personal de su empresa, contrate una conferencia o taller con Guillermo Beuchat. ArchivesEnero 2012 CategoriesAll |